Nos acercamos ahora a otra de esas personalidades que trascienden el puro papel de músico para convertirse en estrella e icono de una época. David Robert Jones es una figura clave en la historia del rock, y pasará a la historia por su carrera entregada a la teatralidad y al cambio de imagen (por algo se le apodó el camaleón). Su salto a la fama mundial se dió con este increíble disco conceptual, en el que adopta la personalidad de su alter ego, el (golfo) alienígena Ziggy Stardust. La historia de esta metamorfosis es demasiado prolija para detallarla aquí. La cuestión es que Bowie, como es propio del glam que él inventa junto a su amigo Mark Bolan, es maestro en combinar música y espectáculo, adaptando el concepto de los musicales del Broadway al rock. Para ello crea un personaje que aúna elementos de la ciencia ficción y el teatro japonés kibuki. Pero no hay que dejarse llevar por esta puesta en escena y escuchar este disco para darse cuenta de su dimensión inmortal. Tampoco podemos engañarnos con la genialidad de este músico, que ese mismo año (1972), además de este disco, produjo a otros músicos en obras maestras del rock, como el Transformer de Lou Reed. Como es previsible, su influencia en el futuro será inmensa. Imprescindible.jueves, 11 de septiembre de 2008
David Bowie - The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (1972)
Nos acercamos ahora a otra de esas personalidades que trascienden el puro papel de músico para convertirse en estrella e icono de una época. David Robert Jones es una figura clave en la historia del rock, y pasará a la historia por su carrera entregada a la teatralidad y al cambio de imagen (por algo se le apodó el camaleón). Su salto a la fama mundial se dió con este increíble disco conceptual, en el que adopta la personalidad de su alter ego, el (golfo) alienígena Ziggy Stardust. La historia de esta metamorfosis es demasiado prolija para detallarla aquí. La cuestión es que Bowie, como es propio del glam que él inventa junto a su amigo Mark Bolan, es maestro en combinar música y espectáculo, adaptando el concepto de los musicales del Broadway al rock. Para ello crea un personaje que aúna elementos de la ciencia ficción y el teatro japonés kibuki. Pero no hay que dejarse llevar por esta puesta en escena y escuchar este disco para darse cuenta de su dimensión inmortal. Tampoco podemos engañarnos con la genialidad de este músico, que ese mismo año (1972), además de este disco, produjo a otros músicos en obras maestras del rock, como el Transformer de Lou Reed. Como es previsible, su influencia en el futuro será inmensa. Imprescindible.
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