Rock progresivo, folk-rock, el flautista de Hamelin... ¡qué más da! El caso es que cuando escuchas este disco ya no puedes olvidarlo jamás. Es tan rompedor y tan incisivo, transmite tanta mala leche y tanta delicadeza a partes iguales, que se cuela en las entrañas y te infunde un sentimiento de rebeldía verdaderamente revolucionario. Sólo con este disco ya se justificaba toda una larga carrera musical, y todo el talento de unos músicos geniales.Links:
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