sábado, 5 de abril de 2008

Nirvana - Nevermind (1991)

Nirvana no lo inventó, pero le dio la dimensión universal que el rock alternativo necesitaba y merecía. Este disco descomunal es el grunge. También conocido como sonido Seattle, porque nació en este frio rincón de EE.UU., deriva directamente del indie-rock y del hardcore, tomando elementos del noise y estructuras de rock clásico. Lo suyo son las guitarras enérgicas y distorsionadas con cambios bruscos de ritmo que van de la calma chicha a la rabia más visceral. Y las letras son reflejo de la sociedad de consumo nihilista de finales de siglo, y transmiten básicamente apatía y desencanto, vida absurda y sin valores. Lo propio de lo que se vino a llamar "geración x". Este disco se convirtió nada más publicarse en un éxito histórico de ventas, pero también en un clásico de todos los tiempos y un referente generacional. La desastrosa vida de su cantante y líder Curt Cobain, fiel reflejo de ese desencanto vital, saltó a la fama mundial y personificó con su suicidio un nuevo episodio del malditismo que persigue al rock desde sus albores. Siempre "olera" a espíritu adolescente, el rock mismo.

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