jueves, 26 de junio de 2008

Captain Beefheart & His Magic Band - Trout Mask Replica (1969)

Teniendo en cuenta que este californiano es uno de los personajes más importantes de la historia de la música moderna, no se comprende demasiado bien su nula popularidad. Y es que Don Van Vliet, alias Captain Beefheart, nunca fue un tipo nuy normal, al menos musicalmente hablando. Su obra siempre fue demasiado visionaria y única para ser entendida por el público, incluso a nivel minoritario. Lo cierto es que este disco paradigmático de su discografía deberia ser objeto de etudio para cualquier aficionado a la música.
Fue el medio que con mayor perfección cuajó todas sus inquietudes artísticas, junto a la banda reclutada a tal efecto por él mismo. Los 28 temas de este album doble los escribió Van Vliet en ocho horas y media de inspiración ininterrumpida. Luego vandría todo un largo y penoso proceso hasta su edición, producida por un Frank Zappa expeditivo, que se limitaba a gestionar las instrucciones del artista.
"Trout Mask Replica" es un maremagnum sonoro de los de dificil descripción, con un hilo conductor tan evidente como tortuoso. Un sonido desencajado, vanguardista y primitivo a partes iguales, dominado por una voz insolita, que unas veces muerde y otras golpea, pero nunda deja indiferente. Escuchando esta lección dificil de inpostura musical, se tiene la sensación que es la osadia de unos pocos la que, a fin de cuentas, construye el futuro de todos.


lunes, 9 de junio de 2008

Pixies - Doolittle (1989)

Esto del rock, como otros movimientos artísticos que en el mundo han sido, tiene sus etapas de auge y de decadencia. Y después de un periodo tan fecundo en ideas como los 70's vino el bajón ochentero, tan estéril en la superficie como interesante bajo el felpudo. El caldo de cultivo estaba ahí, y el desencanto tarde o temprano tenía que fecundar las conciencias con algo nuevo y excitante. El pistón de salida fue la inquietud de unos jóvenes inconformistas que sacudieron las conciencias con su alquimia de rock orgulloso, caótico e inconformista. Estos duendes inquietos se pusieron el cuchillo entre los dientes y se lanzaron al asalto del olimpo por el camino siempre peligroso de lo alternativo. Y su progresión fue impresionante. En su primer disco (Come on Pilgrim, 1987) presentaron sus atípicas credenciales, y el segundo (Surfer Rosa, 1988) fue una explosión a las bravas de sus intenciones. Pero fue en este tercero donde mostraron hasta donde podían llegar con su sonido revolucionario. El productor Gil Norton supo pulir todo lo pulible de ese sonido descarnado tan característico hasta convertir este álbum en la biblia del indie. Porque Doolittle será la quintaesencia del rock alternativo, que supo sonar a rock sin dejar de ser alternativo. Un rock de estructuras torcidas y valerosas, en el que lo esencial brotaba del interior y lo inundaba todo. Eso es lo que los hizo grandes, hasta convertirse en una de las bandas más influyentes de la historia. Uno de esos revulsivos que iluminan toda una época, y hace soñar a cualquier adolescente con ser estrella del rock junto a sus amiguetes. Son Black Francis y compañia, para siempre.