viernes, 18 de julio de 2008

The Jesus and Mary Chain - Psychocandy (1985)

Otra vez el post-punk, campo fecundo de resistencia rock en tiempos difíciles, en el corazón de este álbum rotundo, hachazo certero al corazón del pop inpersonal. Los hermanos Reid, desde la inhóspita Glasgow alteraron la historia del rock con este impresionante trabajo de debut, perfecto manual de cómo innovar saqueando el pasado sin inmutarse lo más mínimo. Aquí se encuentran los Ramones con Phil Spector, los Stooges tarareando a Brian Wilson, The Velvet Underground sonando a Sonic Youth. Y lo que encontraron con esta mezcla fue inesperado y perfecto, incluso en escuchas sucesivas. De su talento nace algo tan atronador y tan dulce al mismo tiempo que sobrecoge cuando uno piensa en ello.
Para que nadie se llevara a engaño al escuchar esta candidez melódica que retrotrae a la edad de la inocencia, los chicos manifestaban siempre que tenían ocasión una aguda actitud actitud punk, que despreciaba aparentemente todo cuanto les rodeaba (en esta época solían cantar de espaldas al público, largarse inopinadamente a los viente minutos de concierto, etc.) y les imponía un aura disimuladamente auodestructiva. En fin, este es un disco tan ambivalente en lo superficial como categórico en lo formal. Y la prueba sustancial de que no hay escapatoria al pasado.


jueves, 17 de julio de 2008

The Jimi Hendrix Experience - Are You Experienced (1967)

Ya tocaba hablar de uno de los grandes iconos del rock, una referencia atemporal de lo más genuino, libre de toda contaminación, de este sonido que nos apasiona. Y es que Hendrix fue uno de esos que se cree lo que hace hasta identificarse con ello, y se confunde la persona con el personaje. Como otros, de los que aquí hablamos con frecuencia, hizo del rock una actitud interna, una cuestión de urgencia existencial, y no supo gestionar la fama del músico, ese estado de gracia que es en realidad un grave problema psicológico, ante el que pocos tienen la fortaleza mental y la suerte de reaccionar con sentido común.
El caso es que este extraño cruce de sangre india y afro, curtido en grabaciones y giras con los más grandes de la escena americana, irrumpirá como elefante en cacharrería en el star system británico de los 60's. Un autentico prodigio de la Fender, pero no ciertamente un simple interprete virtuoso. Aquí está la prueba feaciente.
Este disco es una grabación revolucionaria y fundamental que brilla por el uso rupturista del instrumento, para Jimi simple prolongación de su cuerpo, y por su fondo compositivo. Un disco de afiladas aristas, alejado de la complacencia, que invita a la aventura y al desvirgado emocional de una vida a tumba abierta. Canciones bañadas por la angustia existencial y cimentadas sobre el más rocoso subsuelo soul y blues, que el productor Chas Chandler (bajista de The Animals y manager del grupo) sabe leer en profundidad, abriendo las puertas a la psicodelia más salvaje. De aquí surge un álbum iniciático, un disco-faro que culminará con la otra maestra, de la que hablaremos en otra ocasión.


miércoles, 16 de julio de 2008

The Boo Radleys - Giant Steps (1993)

Uno ha de estar muy seguro de lo que hace cuando toma la decisión de dar un salto mortal en el vacío, ya que se arriesga a romperse el cuello en el duro aterrizaje. Por que eso de copiar el título de una de las grandes zancadas que dio el gigante John Contrane es todo un atrevimiento. Pero este disco es uno de esos pocos casos en los que la apuesta sale ganadora, y el premio es ocupar un lugar en el podio de los mejores.
Se trata de un calidoscopio pop de dimensiones inagotables (es nuevo en cada escucha), en el que ruido y dub encajan a la perfección con la trompeta, el clarinete, el cello, la flauta, y las dúctiles voces de Martin Carr y Sice, sonando como un instrumento más dentro del conjunto. Se suceden los paisajes sonoros más y más fascinantes, como valles profundos de belleza sobrenatural. Como la esfera de la portada, preparemonos para un baño de psicodelia personal y embriagadora, transida por la emoción de la efervescencia ruidista en la era Sonic Youth. Dignos sucesores de The Beach Boys y Love, en estas 17 canciones luminosas los Boo Radleys solo harán pop. Pero un pop que por sí sólo nos devolverá la esperanza en que un destello sea capaz de iluminar algo tan monótono y mancillado en nuestros días.