Aunque lo parezca, este disco prodigioso no es ninguna feliz casualidad. Su autora se dedicó a escribir canciones para otros durante los diez años anteriores, y suyos son algunos de los grandes clásicos del pop y del soul de los 60's. Nacida Carole Klein en el seno de una familia judía de NY, Neil Sekada le cantó aquello de "Oh, Carol" cuando ya despuntaba como compositora excepcional. Con su marido, el letrista Gerry Goffin, trabajó para todos los grandes de la ópoca, desde los Beatles a Aretha Franklin, aportándoles grandes éxitos en su carrera. Tras varios intentos de lanzarse como solista, este su segundo disco fue la gran inflexión en su carrera, pues se convirtió inmediatamente en un gran éxito de ventas y críticas. En linea con el sonido de otros cantauotores folk-pop americanos, como James Taylor y Joni Mitchell (que colaboraron en la grabación), Carole consiguió aquí la cuadratura del círculo, convirtiendo un terreno tan trillado como este en un vergel de frescura atemporal. Cada uno de sus cortes es un éxito que transcurre como una caricia maternal y reconfortante, con fluidez y melancolía, elegancia y sobriedad; no hay aquí lugar para lo edulcorado ni lo lacrimógeno. Letras sencillas, temática universal, melodías inolvidables... hicieron que una mujer entrara por fin y para siempre en un universo demasiado masculino, y le aportase una sensibilidad novedosa, que se impondrá en los 70's. Un disco sincero y directo, lleno de verdad. La verdad de las emociones.martes, 15 de abril de 2008
Carole King - Tapestry (1971)
Aunque lo parezca, este disco prodigioso no es ninguna feliz casualidad. Su autora se dedicó a escribir canciones para otros durante los diez años anteriores, y suyos son algunos de los grandes clásicos del pop y del soul de los 60's. Nacida Carole Klein en el seno de una familia judía de NY, Neil Sekada le cantó aquello de "Oh, Carol" cuando ya despuntaba como compositora excepcional. Con su marido, el letrista Gerry Goffin, trabajó para todos los grandes de la ópoca, desde los Beatles a Aretha Franklin, aportándoles grandes éxitos en su carrera. Tras varios intentos de lanzarse como solista, este su segundo disco fue la gran inflexión en su carrera, pues se convirtió inmediatamente en un gran éxito de ventas y críticas. En linea con el sonido de otros cantauotores folk-pop americanos, como James Taylor y Joni Mitchell (que colaboraron en la grabación), Carole consiguió aquí la cuadratura del círculo, convirtiendo un terreno tan trillado como este en un vergel de frescura atemporal. Cada uno de sus cortes es un éxito que transcurre como una caricia maternal y reconfortante, con fluidez y melancolía, elegancia y sobriedad; no hay aquí lugar para lo edulcorado ni lo lacrimógeno. Letras sencillas, temática universal, melodías inolvidables... hicieron que una mujer entrara por fin y para siempre en un universo demasiado masculino, y le aportase una sensibilidad novedosa, que se impondrá en los 70's. Un disco sincero y directo, lleno de verdad. La verdad de las emociones.
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