sábado, 31 de mayo de 2008

James Brown - Live At The Apollo (1963)

Dicen que nunca se olvidaba una actuación de James Brown. Porque más que simple cantante, se trataba de un autentico "animal de escena". Mandaba como nadie sobre su banda, que le seguía allí donde su genio le guiaba, cantaba hasta la extenuación, bailaba hasta rotura física, y también sudaba y gemia hasta la agonía. Porque ante todo, Mr. Dynamite se entregaba a su público como nadie lo ha hecho, llevando a su terreno a cada asistente y convirtiendo cada concierto en una experiencia extática inenarrable, más cercana a una sesión de vudú que a una celebración godspell.
En 1962 ya hacía seis años que había debutado con su single "Please, Please, Please", y su éxito creciente en los escenarios no tenía su paralelo en las tiendas de discos ni en las listas de éxito. Decidido a cambiar esta situación, y tomando como ejemplo el álbum "In Person" (1960) de Ray Charles, Brown pensó que sólo un disco en directo sería capaz de mostrar su carisma a todo el mundo, y dar finalmente el gran salto a la celebridad. Venciendo todas las reticencias iniciales, grabó el que es considerado por muchos como el mejor disco en directo de la historia. Y es que lo de menos es la calidad del sonido, muy limitado por la primitiva tecnología del momento: lo que cuenta es la sustancia, la capacidad de transmitir, de traspasar el soporte para hacernos partícipes en el sofá de casa de la excitación máxima que se vivió aquella noche en el Harlem. Más que un recuerdo de algo memorable, sirve para instaurar en el oyente el deseo insaciable de haber estado allí.


miércoles, 28 de mayo de 2008

Phil Spector - "Back To Mono (1958-1969)" (1991)

Si hubiese que ejemplificar con un disco la edad de la inocencia, los primeros tiempos del pop juvenil que sustentan todo el desarrollo posterior, no cabe duda que este sería el elegido. Porque aquí se encuentra lo mejor de los grupos corales de la primera mitad de los 60's, los compositores más brillantes, los arreglistas más eficaces... unidos todos por el productor más genial que ha dado el siglo XX. Porque Phil Spektor es un hombre de trastienda con una proyección mítica, equivalente a un interprete fundamental en la historia del rock. A lo largo de 3 cd memorables, recopilación de canciones hechas para ser sencillos de vinilo, se recorre en realidad lo más selecto de su producción, desde The Teddy Bears hasta el fin de su reinado en las listas de éxitos. En el epicentro se situan las canciones de The Crystal y The Ronettes, clímax del sonido de los grupos de chicas, sin los que no hubiera existido ni le falsete de The Beach Boys ni las harmonías de The Beatles. Su mérito está en presentarse aún hoy con la autenticidad de lo verídico y con la cohesión de un espíritu visionario, que es el de este genio raquítico y excéntrico, armado con su famoso "muro de sonido", tan apabullante y deshinbido hoy como el primer día. Y todo expresado a través de ese primitivo sonido mono, símbolo de la intensidad máxima y también peligrosa, pues nos retrotrae a una inocencia que casi se nos olvidaba...

jueves, 22 de mayo de 2008

Dusty Sprinfield - Dusty in Memphis (1969)

Que a una rubia inglesa le llamen "White Lady of Soul" no es cualquier cosa. Y es que Dusty con este disco tocó el firmamento del Soul y decidió quedarse allí. ¿Quíen iba a decir que esta glemurosa estrella del rock inglés iba a tomar este rumbo incierto?. Ya en su larga carrera anterior había demostrado que, además de entonar sabía interpretar, sacrificar la potencia en aras de la expresividad, más vulnerable y sensual. Una voz con "alma" que esperaba su momento estelar. Y este sólo llegó cuando su olfato le indicó la dirección de Memphis, la capital del Soul. Huyendo del encasillamiento en la música melódica, quiso potenciar su talento arriesgandose a entrar en un charco profundo y resbaladizo. Así que lo hizo con mucho, mucho respeto. Y supo elegir a grandes clásicos del género, y también supo envolverlos de la atmosfera orquestal más delicada que uno pueda imaginar. Por supuesto que salió victoriosa del envite, y no solo eso: hizo algo para la posteridad, un modelo perfecto de Soul. Pura magia para los sentidos.

viernes, 16 de mayo de 2008

The Beach Boys - Pet Sounds (1966)

Puede que en este blog se use con más frecuencia de la deseable la expresión "obra maestra". Pero este es uno de esos casos en los que uno está seguro de no equivocarse en el juicio. Porque sin esta "sinfonía para Dios" no es posible entender la historia de la música popular. Es el trampolín necesario para el salto del pop a la edad adulta. Es la banda sonora de la pérdida de la inocencia en aquella California hippy, colgada de su sueño libertario y hedonista; ilusión lisérgica bañada por el sol y la naturaleza. Trece canciones majestuosas para despertar a la realidad de la servidumbre consumista, melancolía de una juventud imposible de retener.
En Brian Wilson, su autentico artífice, se suman, como en muy pocos genios, dos talentos portentosos: la composición y la producción. Es uno de esos iluminados, ninguneado e incomprendido, que a fuerza de intentarlo, por fin consigue destapar todo su talento. Arrastrando a regañadientes a toda una legión de músicos por un extraño camino que sólo él conoce, conseguirá traducir visiones en sinfonias primorosas. Y, en un ejercicio cuasi sagrado de creación musical, parirá insólitas odas juveniles al Altísimo .
Muy lejos de donde rompen las olas en el paraíso surfer, no es nada extraño que la repercusión comercial del disco fuera frustrante. Pero cuarenta y dos años más tarde aún palpita aquí la emoción más sincera que se ha grabado nunca. Simplemente el mejor.

jueves, 1 de mayo de 2008

Led Zeppelin - "Led Zeppelin IV" (1971)

Al afirmar que una sola canción justifica todo un disco o, incluso todo un grupo, es posible que estemos hablando de más de un grupo, pero no precisamente de este. Y es que aquí se encuentra esa obra maestra absoluta que, según el propio Jimmy Page, "cristaliza la esencia del grupo, la refleja de la mejor manera posible. Cualquier músico quiere hacer algo que resista el paso del tiempo, y supongo que nosotros lo conseguimos con Starway To Heaven". Cuando los Zepp publicaron este disco de rock perfecto (también conocido como Zoso por las runas célticas del lomo), la fama del grupo ya alcanzaba un nivel de tales proporciones que amenazaba su propia supervivencia. En tres discos, cada uno mejor que el anterior, ya habían conseguido definir el sonido heavy como nadie antes. Pero ellos, lejos de acomodarse, cuando ya parecía que no era posible superarse, pergeñaron esta vuelta de tuerca definitiva a su sonido, rock en estado puro. Delimitado por el culto al riff-Page, la búsqueda de solidas raíces folk (con sugerentes referencias literarias, como "El Señor de los Anillos" de Tolkien), y las conexiones con los sonidos de la Costa Oeste, aquí late un sonido creado para la eternidad. Mucho más que una canción. Impresionante!