lunes, 21 de abril de 2008

Ramones - Ramones (1976)

Si la adolescencia es la época más difícil de la vida, por ser el tiempo de las espectativas incumplidas, Ramones es su más fiel reflejo. Porque esa urgencia, esa ansiedad y frustración fueron el combustible que les empujó desde su constitución en 1974. Estos pandilleros de Queens, encontraron en el rock el medio perfecto para canalizar su insatisfacción vital y reflejar su mundo de evasiones subversivas. Rabia y simplicidad son los ingredientes básicos de su sonido y también de su actitud desafiante. En este primer disco está toda su herencia: la melodía del pop de siempre pasada por el tamiz de las malas calles y los tiempos dificiles. Sus referentes eran los Beach Boys y todo ese rock primerizo fresco y juvenil. Pero el tiempo de la inocencia había muerto, desde la Velvet hasta los New York Dolls se habían encargado de sepultarla. Y el termino pop era algo demasiado intelectualizado. Hacia falta un término nuevo para definir lo que hacían los Ramones, música sin pretensión alguna, reducida a la mínima expresión en todos los sentidos. Nunca fue un éxito de ventas, pero este disco inauguró algo nuevo, una rebelión que tendría eco mundial, aunque más politizado al otro lado del charco. Aquí está todo lo que es el punk: velocidad, simplicidad, crudeza, inmediatez y sentido del humor. Rock'n'roll y punto.

sábado, 19 de abril de 2008

Tom Waits - Swordfishtrombones (1983)

Hasta este disco, Tom Waits era un tipo extraño dentro del panorama musical, cronista de la noche americana más canalla con un estilo musical anacrónico, inspirado en el jazz y el blues de los 40's y en la música europea de entreguerras. Tras diez años de vida disipada, encontró la estabilidad emocional y artística junto a una mujer. Y eso es lo que le permitió crear esta maravilla. Por primera vez es productor de su propia obra, y cuida con mimo cada detalle. Aquí los géneros y los sonidos se mezclan con las letras en una sinergia perfecta: es al banda sonora de todo un desfile de perdedores, lleno de narraciones tristes y paisajes desolados. El sonido ya no pertenece a ninguna época, sólo a un estado mental, en el que reune una colección de instrumentos tan extraños como sus protagonistas. El resultado es un experimento fascinante, un retrato excepcional de los desclasados y de esa cara oculta de la sociedad en que vivimos. Este narrador de taberna se conviertirá aquí por la magia del amor en testigo emocional de los marginados, aunque siga siendo crudo como la vida misma. Y su excentricidad se hará humana y universal.

martes, 15 de abril de 2008

Carole King - Tapestry (1971)

Aunque lo parezca, este disco prodigioso no es ninguna feliz casualidad. Su autora se dedicó a escribir canciones para otros durante los diez años anteriores, y suyos son algunos de los grandes clásicos del pop y del soul de los 60's. Nacida Carole Klein en el seno de una familia judía de NY, Neil Sekada le cantó aquello de "Oh, Carol" cuando ya despuntaba como compositora excepcional. Con su marido, el letrista Gerry Goffin, trabajó para todos los grandes de la ópoca, desde los Beatles a Aretha Franklin, aportándoles grandes éxitos en su carrera. Tras varios intentos de lanzarse como solista, este su segundo disco fue la gran inflexión en su carrera, pues se convirtió inmediatamente en un gran éxito de ventas y críticas. En linea con el sonido de otros cantauotores folk-pop americanos, como James Taylor y Joni Mitchell (que colaboraron en la grabación), Carole consiguió aquí la cuadratura del círculo, convirtiendo un terreno tan trillado como este en un vergel de frescura atemporal. Cada uno de sus cortes es un éxito que transcurre como una caricia maternal y reconfortante, con fluidez y melancolía, elegancia y sobriedad; no hay aquí lugar para lo edulcorado ni lo lacrimógeno. Letras sencillas, temática universal, melodías inolvidables... hicieron que una mujer entrara por fin y para siempre en un universo demasiado masculino, y le aportase una sensibilidad novedosa, que se impondrá en los 70's. Un disco sincero y directo, lleno de verdad. La verdad de las emociones.

domingo, 13 de abril de 2008

The B-52's - The B-52's (1979)

Otro disco de debut para el recuerdo. Con los B-52 nace una nueva forma de hacer música, tan desenfadada y trivial como esforzada en lo creativo. Para conseguir este pop de juguete, supieron mezclar con acierto el sonido de los grupos de chicas de los 60's, el garaje, el surf y el espíritu anfetamínico del new-wave neoyorkino. Letras llenas de ingenio con una combinación magnífica de voces, que yuxtaponen los gritos casi animales de las chicas (Cindy Wilson y Kate Pierson), con las imprecaciones hieráticas de Fred Schneider. Este disco es actitud post-punk que sabe pintar con surrealimo tanto el entusiasmo como la desesperación de la vida moderna. Es espíritu experimental y provocativo que juega con lo retro de esas pelucas y vestidos horteras, muy en sintonia con el sonido agudo o, más bien, estridente que desarrollan. Es música de baile histérica e irreverente, cargada de una energia nueva que ellos mismos no supieron superar nunca. Es, en suma, un irrepetible ejercicio de pop post-moderno, tan pegadizo como extraño y vanguardista.

viernes, 11 de abril de 2008

Alice Cooper - Love It To Death (1971)

Cuando pienso en un disco de rock ortodoxo, un punto de referencia sónico, siempre me topo en la memoria con este autentico trallazo, puro zumo de mala leche concentrado. En este tercer trabajo, la banda de Vicent Damon Furnier (alias Alice Cooper, renombrada bruja del s. XVIII quemada en la hoguera) fichó al productor Bob Ezrin, que resultó clave para superar la mediocridad inicial y conseguir un sonido tan potente que se situó inmediatamente a la altura de Stoogies, MC5 o los mismisimos Led Zeppelin. Fue un éxito del Top Ten americano, preludio de muchos otros que vendrían después, y supuso el empujón que la banda necesitaba para situarse en lo más alto del Shock Rock, el mundo del espectáculo. Cada concierto pretendía ser lo más parecido a una pesadilla de sangre y tortura, sugestión necrofílica y mucho sudor. Esta provocación glam, envuelta por una ambientación gótica escalofriante, fue una novedad que convirtió a Alice Cooper en uno de los fenómenos de mayor éxito e influencia en la música contemporánea. Pero lo que aquí nos importa es que todo esto no sólo era una pose escénica, sino que consiguieron una combinación de rock'n'roll sureño, hard-rock, garage sesentero y actitud protopunk realmente excepcional. Los más macarras del barrio, seguro.

jueves, 10 de abril de 2008

John Cale - Paris 1919 (1973)

Nada menos que el co-fundador de la Velvet Underground. Aunque Lou Reed puso la voz, las letras y el carisma, John Cale puso los arreglos y el sonido característico de este grupo germinal. Más tarde, como productor, fue la autentica alma mater del punk americano (que normalmente llamamos protopunk para distinguirlo del inglés, una década posterior), desde los Stoogies hasta Patti Smith, y también del New Wave. Sus discos en solitario son variados e inclasificables. Este, del que hablamos, es de los menos experimentales y, sin duda, el más accesible y admirable de todos. Pura poesía y suavidad. Está construido con un tupido entramado de referencias literarias y melodías inolvidables, y rematado por un tratamiento artesanal de los instrumentos, exquisitos y diáfanos. Este sonido nos arrastra al encanto de otra época como sólo una obra maestra de la literatura puede hacerlo. Magia para tus sentidos, amigo!

miércoles, 9 de abril de 2008

MC5 - Kick Out the Jams (1969)

"Kick Out the Jams, Motherfuckers" es lo que grita uno cuando está dispuesto a incendiar el planeta con el rock'n'roll. Es sorprendente contemplar lo rápido que un movimiento social puede radicalizarse, pero en el ámbito de la música rock, de raíz marginal, no es nada extraño sino más bien natural, implícito en su idiosincrasia. El rock no solo está hecho para la evasión; también -y simultáneamente- está hecho para la revolución. Los MC5 son la expresión más viva de ello. Junto con los Stoogies representaron el sonido de una ciudad tan industrial y proletaria como Detroit, la Motor City de su nombre. Mientras que aquellos expresaban la ruptura mediante la locura escénica más truculenta, estos MC5 optaron desde sus inicios (1964) por el compromiso político y la lucha subversiva. Esta radicalización en lo musical es lo que les ha hecho imprescindibles en la historia del rock, pero también les arruinó su carrera: todo el stablishment musical de la época les dió la espalda, les condenó pronto al fracaso comercial y a la ruptura final. El hard-rock, el punk o la New Wave no serían lo mismo sin este directo descomunal, que golpea al estómago de principio a fin como nadie lo había hecho antes.

sábado, 5 de abril de 2008

Bob Dylan - Highway 61 Revisited (1965)

Es difícil enfrentarse a algo más que una obra maestra sin sentir cierta desazón, como vértigo de altura. Y es que Dylan es mucho Dylan. Pero dado que lo suyo fue denunciar la realidad social para desmitificarla, no seré yo quien se descalce para no profanar el suelo que pisó. Robert Allen Zimmerman (24.05.1941 - Duruth, Minesota) es el cantautor más importante del siglo XX, y uno de los músico más influyentes de todos los tiempos. Por sus letras literarias de profundo calado que desafiaban con inteligencia todo lo establecido (incluida la música que se hacia por aquel entonces), se convertirá pronto en representante de la incipiente contracultura americana, nacida de la generación beat, y galvanizador de una juventud pujante que ansiaba cambios con urgencia. Este "hombre joven y enfadado" realizó un trabajo de titanes, del que todos somos de alguna forma deudores. Y este irrepetible trabajo, su sexto disco, constituye el paso definitivo de Dylan al rock electrificado, un canto a la autopista de la libertad y la independencia. Escucharlo detenidamente no es una opción, porque sin este sonido no es posible entender nada de lo que vino después. Acojonante.

Nirvana - Nevermind (1991)

Nirvana no lo inventó, pero le dio la dimensión universal que el rock alternativo necesitaba y merecía. Este disco descomunal es el grunge. También conocido como sonido Seattle, porque nació en este frio rincón de EE.UU., deriva directamente del indie-rock y del hardcore, tomando elementos del noise y estructuras de rock clásico. Lo suyo son las guitarras enérgicas y distorsionadas con cambios bruscos de ritmo que van de la calma chicha a la rabia más visceral. Y las letras son reflejo de la sociedad de consumo nihilista de finales de siglo, y transmiten básicamente apatía y desencanto, vida absurda y sin valores. Lo propio de lo que se vino a llamar "geración x". Este disco se convirtió nada más publicarse en un éxito histórico de ventas, pero también en un clásico de todos los tiempos y un referente generacional. La desastrosa vida de su cantante y líder Curt Cobain, fiel reflejo de ese desencanto vital, saltó a la fama mundial y personificó con su suicidio un nuevo episodio del malditismo que persigue al rock desde sus albores. Siempre "olera" a espíritu adolescente, el rock mismo.

King Crimson - In The Court of Crimson King (1969)

Si decimos que otro disco inicia otro sonido nuevo en los años 60's nos estamos haciendo justicia ni al grupo, ni al disco, ni al sonido. Este es considerado el primer album de rock progresivo, que se convertirá en la influencia predominante durante la primera mitad de los 70's. En solo cinco canciones, estos músicos portentosos desarrollan un concepto nuevo, resultado de convinar improvisación jazz y música clásica con ritmo y esquemas rock, letras reflexivas y tristeza, sin caer nunca en patético. También representa un icono del llamado pop art a través de su impactante portado, que representa a un esquizoide en pleno ataque de pánico. Las letras de Peter Sinfield, las composiciones de Ian McDonald y la guitarra de Robert Fripp (uno de los mejores guitarristas de la historia), constituyen un disco conceptual que sigue sorprendiendo a día de hoy por su novedad y frescura. Puro deleite instrumental.